El ramen es una sopa de fideos que nació en China. Se prepara normalmente con una base de caldo de carne al cual se le adicionan unos toppings. Más adelante les contaré de esto. Esta sopa es relativamente moderna en su recorrido por el mundo, y sigue en proceso de evolución.

Las sopas son un mundo aparte dentro de la gastronomía. Sopas y caldos han sido la base de la alimentación de la humanidad a través de la historia. No existe cultura dentro de la cual no haya una sopa que la represente. Piense en la región de la cual usted es originario y seguro que existe ese plato de comer con cuchara, sencillo o muy elaborado, que es el símbolo gastronómico.

El ramen llegó a Japón en el siglo XIX, cuando este país abrió sus puertas al mundo. En aquella época hubo grandes cambios que se vieron reflejados en su gastronomía, que hasta el momento se basaba en verduras, pescados y mariscos. Pero fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando el ramen se popularizó, pues alivió la hambruna que invadía al país. Mejor dicho, el ramen es la sopa “levanta muertos” versión japonesa.

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El ramen se ha convertido en tendencia gastronómica alrededor del mundo. Pero no es solamente una moda, es un plato lleno de nutrientes, sabores y aromas.
Una muestra de que la comida rápida no significa comida chatarra.

El ramen urbano anticomunista

En China el ramen era un caldo de fideos cortados, sazonado con huesos salados de cerdo. En Japón se fue transformando para adaptarse al nuevo estilo de vida industrializado que comenzaba. Crecían las ciudades, las familias, y las empresas. Durante los años 60 los japoneses debieron enfrentarse a largas jornadas de trabajo fuera de sus casas. Por esto necesitaban comer algo económico y rápido. De modo que esta fue la solución para los restaurantes y los clientes. Con el fin de atraer a los comensales, los cocineros iban agregando nuevos ingredientes que mejoraran el sabor sin cambiar radicalmente el precio.

Adicionalmente, durante la Guerra Fría, Estados Unidos ayudó al ramen a volverse famoso. Con la ocupación aliada en la Guerra Fría, los norteamericanos afirmaban que el hambre estaba acercando a Japón al comunismo, de modo que llenaron este país de trigo para que, al menos, pudiesen preparar los fideos para el ramen. Y por supuesto para espantar cualquier idea comunista.

El ramen se volvió nipón

En 1958 la empresa Nissin inventó las sopas instantáneas de ramen o noodles. Las mismas que hoy en día existen en la mayoría de supermercados alrededor del mundo y, consideradas por los japoneses, el mejor invento del siglo XX. Sin embargo, ese tipo de fideos no son ni la sombra de la verdadera sopa de ramen. Pero en su momento fueron el alimento preferido de los trabajadores mientras sacaban adelante el conocido como “milagro económico japonés”.

En las siguientes décadas el ramen continuó su proceso de adaptación. En los años 90 había dejado de ser aquella comida de emergencia para convertirse en un plato con identidad nacional. Por ejemplo, en 1994 se creó el Museo del Ramen en Yokohama. También en el cine se han hecho diferentes homenajes a este plato que se acerca más al alimento espiritual como filosofía de vida. Es que realmente es un manjar que reconforta el cuerpo y el alma.

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Sorber, aspirar, y degustar hasta el último sorbo. Esta sopa es tan adictiva que tiene en Japón programas exclusivos dedicados a mostrar diferentes recetas.

¡A sorber el ramen!

Preparar y comer el ramen son rituales muy importantes en Japón. Los fideos se componen de harina de trigo, sal, agua, y kansui que es un agua mineral rica en sodio y potasio. Se amasan a mano y se dejan largos y delgados. El caldo se prepara a base de carne, pero también existe de pollo, cerdo, algas, sardinas secas, u otros ingredientes. Todo depende del cocinero.

En cuanto a los acompañamientos, normalmente lleva cerdo muy tierno, algas, cebolla verde, tallos de bambú encurtidos, y un huevo hervido. Finalmente, un naruto, o rodaja de kamaboko, que es un puré de pescado en forma cilíndrica. Algunos ramen llevan ajos caramelizados que ayudan a resaltar el umami, es decir, el quinto sabor. Se sirve en una gran taza con palillos y una cuchara especial. Los palillos son para llevar los fideos a la boca y sorberlos, que es la manera apropiada de comerlos. La cuchara es para tomar el caldo.

En días fríos nada mejor que una sopa caliente y aromática, cubriendo unos largos fideos, con ingredientes de colores intensos. Claro que si lo suyo no son las sopas de soplar y sorber, el ramen también existe en versiones frescas para días calurosos. Cuénteme en los comentarios si ha probado el ramen y cuál es su favorito.

Bibliografía:

Solt, G. The Untold History of Ramen How Political Crisis in Japan Spawned a Global Food Craze. (2014). California Studies in Food and Culture

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