Los perros y los humanos son amigos desde hace unos 20 mil años. Mientras que los gatos, según los paleontólogos, se hicieron nuestros amigos hace apenas unos 9000. En una excavación en Chipre se encontró la primera tumba donde están un humano y un gato enterrados juntos, que data del 7500 a. C.

Finalizando la Edad de Piedra en el norte de África – periodo Neolítico – los humanos decidieron asentarse, hecho que impulsó la agricultura. Al cosechar, también había que almacenar. Por lo tanto los primeros en llegar a alimentarse fueron los roedores. Detrás de ellos, los felinos de esta historia.  Fue así como se inició la domesticación gatuna.

Los gatos fueron dioses

En el Antiguo Egipto los gatos eran considerados encarnación de la diosa Bastet. Protectora del hogar, de los hijos, de la abundancia y del placer. Era representada normalmente como un gato, o como una mujer con cabeza de gato. Se le veneraba con tal devoción, que se encontró un cementerio con más de 300 mil gatos momificados en su honor. También la mitología egipcia daba al dios creador Atum el poder de bajar al inframundo en forma de gato, dotado de las 9 vidas de los 9 dioses que él mismo creó. Aquí empezó el asunto de las vidas. Además, otro de los títulos que ostentaban los gatos, era el de guardianes del conocimiento. Así como mantenían a los roedores lejos de los alimentos, los mantenían alejados de los papiros. Las bibliotecas y templos donde se conservaban estos textos estaban protegidos por los famosos cuadrúpedos.

El gato y sus piruetas

Dada la agilidad y velocidad del gato para sortear piruetas, se reafirma la popular creencia de sus múltiples vidas

La dualidad del gato: divino o demoníaco

Sin embargo, toda la buena fortuna del gato desapareció en la Edad Media. Cuando el cristianismo inició su campaña de evangelización por Oriente Medio, lo tomó como símbolo del paganismo. Fue así como se le asoció con satanismo, brujería, hechicería y cualquier situación que no estuviese de acuerdo con las enseñanzas de la iglesia. Fue tal la persecución, que miles de estos animales fueron quemados en las hogueras junto con aquellos acusados de herejes, brujos y demás “crímenes” que la Inquisición adjudicaba. Incluso se les acusó de vanidosos y soberbios por su exceso de higiene. En aquella época el aseo era señal de pecado.

Los gatos estuvieron al borde de la extinción en Europa. Solamente sobrevivieron aquellos que vivían en los monasterios. Los mismos que los monjes usaban para mantener los roedores lejos de sus bodegas. Pero la historia de nuevo reivindicó al gato. Justamente por la falta de los felinos, y la poca higiene, las ratas proliferaron y transmitieron a los humanos la Peste Negra, la peor enfermedad de la historia. Se calcula que solamente en Europa murieron en promedio 50 millones de personas (en la época la población europea era de 80 millones).

Gato escondido

En Romeo y Julieta ya se hablaba de las 9 vidas del gato. Acto III, primera escena, cuando Tebaldo y Mercucio conversan (la traducción al español habla de 7 vidas)

¿Cómo pasó el gato de 9 a 7 vidas?

Aún en algunos países anglosajones se siguen conservando supersticiones relacionadas con las 9 vidas del gato. A nuestra cultura americana, heredada de los españoles, llegó la creencia convertida al número 7. Este número está asociado a los días de la semana, las notas musicales, los años de mala suerte si se rompe el espejo, los pecados capitales, los chakras, y un sinfín de asociaciones tradicionales. Finalmente es la historia que nos muestra que aunque el gato no tiene realmente 7 vidas, sí ha sido guardián de la vida y la cultura de la humanidad.

Sígueme y comparte :

Leave a Reply

Your email address will not be published.