Batir enérgicamente crema de leche, añadir azúcar y esencia de vainilla. Listo, ahí está la crema chantillí que lleva más de 300 años en los recetarios pasteleros de la cocina occidental. Aunque esta preparación ha sido atribuida a François Vatel,  no fue él quien se inventó la reconocida crema. Pero sí se suicidó en el castillo de Chantilly por asuntos gastronómicos.

El supuesto origen de la crema chantillí

Finalizando los años 1600 el propietario del castillo de Chantilly, en Francia, organizó la históricamente famosa Fiesta de los Tres Días. Luis II de Borbón, conocido como el “Gran Condé”, quería agasajar y contentar a su primo el rey Luis XIV. De modo que lo invitó a comer y beber junto con sus 3000 acompañantes con quienes vivía en el palacio de Versalles.

El señor Vatel – pastelero, banquetero y mayordomo del Gran Condé – fue el encargado de organizar esta suntuosa fiesta. Su patrón le avisó con 15 días de anticipación. De modo que alojamiento, decoración, vajilla, cubiertos, mesas, espectáculos, empleados, proveedores y menús, debían ser resueltos hábilmente por Vatel. El segundo día de los festejos, exhausto en medio de la presión, subió a su cuarto, apoyó la espada contra la pared, y se suicidó dejándose atravesar por dicha espada.

¿Todo lo anterior qué tiene que ver con la crema chantillí? Algunos románticos han dicho que durante esta fiesta, donde surgieron varios hitos de la gastronomía, Vatel batió crema de leche dando origen a la popular crema. Si bien como leyenda resulta simpática, la realidad es otra. Desde la época de Catalina de Médici, es decir unos 100 años antes, ya se servían cremas batidas. Sin embargo, aquellas cremas aún no incluían azúcar en su receta.

crema chantillí Cultulicious

La crema chantillí tiene varios usos culinarios, especialmente en pastelería y heladería. Aunque un café con chantillí también es una mezcla deliciosa.

Chantillí aparece en un recetario y Chantilly en un mapa

En 1749 Menon, autor culinario francés, incluye en su obra la receta de un “queso a la chantilly”. Menon dejó para la historia unos escritos notables sobre la gastronomía del siglo XVIII. Aunque se desconoce el nombre verdadero de este personaje, quien escribió bajo seudónimo, sí fue el primero en dejar referencia de la denominación “chantilly”. Pero solamente 30 años después se asocia la crema al nombre del castillo.

Resulta que finalizando los años 1700 Luis José de Borbón-Condé, heredero del Gran Condé, hizo unas reformas en el castillo de Chantilly. Estas reformas incluyeron construir un pequeño pueblo alrededor. Había establo, lechería, molino, granero, cabaré, y unas cuantas casas en paja. Esta aldea se convirtió en centro de grandes fiestas, cenas, y conciertos. Los invitados a estos agasajos hablaban de la crema batida que les servían allí acompañando frutas, era el postre más famoso de aquella región. De modo que ahí estaba la crema chantillí en la aldea de Chantilly. Actualmente este vasto dominio, que se encuentra a 40 km de París, es un lugar turístico que reúne arquitectura, arte, cultura y gastronomía.

El momento exacto en el cual un cocinero añadió azúcar a la crema batida se desconoce. O quién le dijo por primera vez “Chantilly” a la crema chantillí, tampoco se sabe. El misterio de su nacimiento alimenta estas historias gastronómicas. Lo cierto es que esta preparación nació antes de la Revolución Francesa. Fue concebida en las cocinas de los palacios franceses, cuando aún el pueblo no tenía acceso a estas delicias culinarias.

Bibliografía:

Boue, V. Enciclopedia de los postres. (2013). Editorial Blume. Barcelona.

Wright, J. Treuillé, E. Le Cordon Bleu. Guía completa técnicas culinarias. (2016). Editorial Blume. Barcelona.

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