La coctelería no comienza con un Homo sapiens mezclando un Dry Martini en la glamorosa caverna-bar de su época. Quién, dónde, cuándo, y qué se mezcló para obtener el primer coctel de la humanidad es incierto. Lo que sí es cierto es que desde sus albores los humanos mezclaron bebidas por diferentes razones.

El origen de la palabra “coctel” es en sí mismo una mezcla de leyendas e historias. La mayoría sin confirmar. Aquí hay algunas referencias para que conozcan, pero no voy a profundizar en cada una de ellas. Lo que les voy a contar son las anécdotas que desde hace más de 200 años revelan cómo estas clásicas bebidas han sobrevivido.

El coctel indio

El concepto del coctel surgió en el siglo XVII en la India. Apenas comenzaba la colonización inglesa. Los marinos ingleses preparaban una bebida con aguardiente, azúcar, limón, agua y té. La llamaban pãč, que significa 5 en hindi, por los 5 ingredientes que la componían. Esta palabra se transformó en  punch, es decir, ponche. Esta mezcla se preparaba en poncheras, y su receta fue llevada por los ingleses a todas sus colonias. Incluida Estados Unidos donde quedó arraigada.

Poco a poco el ponche también se extendió en Europa. Cada país según sus gustos e ingredientes disponibles, le iba añadiendo nuevas ideas. Los poncheros fueron mejorando sus técnicas y muchas de las bases que se usan actualmente, ya existían hacia el año 1800. Pero es en Estados Unidos donde se introduce el primer cambio radical. La bebida mezclada salta de la ponchera al vaso. Y por primera vez, en 1806, se le dice “cocktail” a esta bebida en el periódico The Balance and Columbian Repository de Nueva York. También en Estados Unidos, en 1862, se publica la primera guía de cocteles para bármanes llamada How to mix drinks de Jerry Thomas. Libro referencia para los profesionales del oficio, el cual aún está a la venta.

El coctel hace vida social

La Revolución Industrial dejó profundos cambios sociales, económicos y culturales. Uno de ellos el desarrollo de la cultura del ocio. Las bebidas salieron de los salones de la aristocracia y se popularizaron. Así nacieron los bares en los hoteles, los cafés, los cabarés. Por supuesto con el coctel acompañando estos momentos sociales.

Llegó la Primera Guerra Mundial con sus conocidas consecuencias. Sin embargo, al finalizar, en Europa floreció la vida social como forma de espantar los recuerdos. Por el contrario, en Norteamérica, se decretó la Prohibición, o ley seca que duró más de una década. Fue ahí, en medio de la clandestinidad, que el coctel tuvo su apogeo. En Nueva York los “speakeasy” – bares ilegales – mezclaban creativamente licores de contrabando o de fabricación casera. De esta manera lograban disimular la mala calidad de algunos tragos, o rendirlos según la disponibilidad de ingredientes.

Mientras tanto, el coctel se daba la gran vida en París, Londres y La Habana. Fue en esta última ciudad donde durante los años 20 el comercio turístico tuvo su máximo esplendor. Hoteles, restaurantes, clubes nocturnos, y casinos, albergaban a toda la café society o jet set de la época. Todos con un coctel en la mano. Claramente la revolución de Fidel Castro aún no existía.

El coctel como objeto de culto

En esta misma época fueron creados los grandes clásicos de la coctelería. El ron era el trago más popular para las preparaciones. El coctel adquirió tanta fama que se volvió de uso obligado en el cine. No hay película de aquel periodo donde no salieran sus protagonistas en compañía de nuestra bebida estrella.

Vino la Segunda Guerra Mundial, de modo que nuestro famoso protagonista desapareció por un largo periodo. Fue hasta los años 50 que de nuevo hizo su aparición. Esta vez el trago favorito para las mezclas era el vodka, que antes de la guerra no era conocido. Surgieron así recetas de cocteles más suaves que los ya existentes. Los años 60 y 70 fueron décadas cocteleras especialmente en las grandes ciudades europeas y norteamericanas.

coctel Cultulicious

Algunos de los cocteles clásicos más reconocidos son el Dry Martini, el Manhattan, el Tom Collins, el Mojito, el Bloody Mary, la Piña Colada, el Margarita, el Daiquiri… En fin, la lista es deliciosamente amplia

El barman es el artista contemporáneo

En los años 90, de nuevo gracias al cine, el barman cobra importancia. Se convierte en una personalidad en bares y restaurantes, dándole una nueva imagen a la coctelería. Su rol creativo y divertido se pone al servicio de la gente. Su conocimiento entre químico y cultural, le confiere un nuevo sentido a la degustación de las mezclas de bebidas espirituosas y fermentadas. Un profesional que realiza un delicioso proceso creativo.

Con el paso de los años el oficio se ha ido especializando. Encontrar el equilibrio entre sabor, textura, aroma y color, hace parte del misterio del arte del coctel perfecto. Existen cocteles para todos los gustos, y para todos los momentos del día. Y aunque la llamada hoy en día “mixología” haya logrado mezclas antes imposibles, los clásicos siguen vigentes. La tendencia es, al igual que en la gastronomía en general, recuperar las tradiciones. Muchos bármanes alrededor del mundo están dedicados a recuperar antiguas recetas. Algunos están mezclando las técnicas culinarias con los conocimientos en bebidas creando obras maestras con carácter. Cada vez el coctel es más personalizado.

Historias con colores, burbujas, guerras, sabores. Recetas que han resistido el paso del tiempo y nos revelan cómo el arte de mezclar bebidas llegó a convertirse en parte de la cultura gastronómica contemporánea.

Bibliografía:

DeGroff, D. The Craft of the Cocktail. (2002). Clarkson Potter/Publishers. USA

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