El pretzel o bretzel (nombre original) es un pan o galleta en forma de moño. La típica imagen lo pone como compañero inseparable de una cerveza. Y no es sólo fama. En realidad nació en Alemania en la región de Baviera, y hace parte de la cultura gastronómica del país germano, al igual que la cerveza. Un aperitivo que con su forma característica le ha dado la vuelta al mundo.

El nombre bretzel, dicen los filólogos, se deriva del latín bracchium, que significa brazo. O del latín braccellus, que significa brazalete o pulsera.  Esto debido a que su forma representa unos brazos cruzados. Este nombre se conserva en Europa, y fue en Estados Unidos donde decidieron transformalo por el de pretzel.

el pretzel Cultulicious

Algunas leyendas dicen que el pretzel nació en Italia de manos de monjes benedictinos, pero no existe evidencia alguna que lo compruebe.

El pretzel piadoso

La fecha exacta de su origen y las circunstancias son desconocidas. Lo cierto es que en la Edad Media los católicos del sur de Alemania ya preparaban y consumían este pan, principalmente durante las celebraciones religiosas. Incluso existen manuscritos iluminados de la Última Cena donde aparece un pretzel sobre la mesa. Y dichos manuscritos datan de los años 400 y 600 d. C. Algunos historiadores hilan más fino, y afirman que este bocado era preparado por los celtas de aquellas tierras bávaras desde mucho antes de la era cristiana.

En Baviera, y en la región francesa de Alsacia, hace parte de la vida cotidiana. Hay que tener en cuenta que Alsacia perteneció en épocas de guerra a Alemania. De modo que una gran cantidad de marcas culturales son similares a las de las tierras germánicas. El pretzel es, entonces, el centro de muchas de las actividades gastronómicas de esta región europea. También es un bocado típico de Austria y del norte de Suiza, vecinos de Baviera y Alsacia. Su preparación es artesanal, se consume a diferentes horas del día, y se come solo, o acompañado de mantequilla o queso. Y con cerveza, son la pareja ideal.

el pretzel a la venta

Cubiertos de semillas de amapola y sal gruesa, y normalmente colgados de un palo o una cuerda. Así venden los pretzels en las panaderías tradicionales.

Es grande como una mano abierta, está hecho de harina de trigo, levadura, leche, mantequilla y bicarbonato de sodio. Puede ser salado o dulce, y también crujiente o blando. Todo depende de la región donde se prepare. Y se debe consumir el mismo día de su preparación. Así se puede saborear su exterior crocante y su interior esponjoso. Sin embargo, la versión original dista mucho del “snack” norteamericano que se consume en los estadios de béisbol. Al mejor estilo de Homero Simpson.

el pretzel dulce

El pretzel también se prepara en versión dulce, aunque no es el más consumido.

El pretzel llega a Estados Unidos

Finalizando el siglo XVIII desembarcaron en las costas norteamericanas familias europeas que huían de la persecución religiosa. Muchas de ellas, procedentes de la región de Baviera, se establecieron en el estado de Pensilvania. Y es justamente allí, en el pueblo de Lititz, donde surgió la primera panadería en la cual se dieron a conocer los pretzels a mediados del siglo XIX. La receta cambió radicalmente para adaptarse a los gustos norteamericanos, pero la forma quedó intacta. Este nudo de pan no tardó mucho en convertirse en uno de los snacks más consumidos en Norteamérica. Actualmente también es popular en Australia, en la misma versión estadounidense pequeña y crujiente.

Salado, crujiente y dorado por fuera, y suave en su interior. Así es el tradicional pretzel, el pan medieval que ha sobrevivido y continúa acompañando festivales de cerveza, o encuentros deportivos alrededor del mundo. Si viaja por Europa, no olvide pedirlo por su nombre verdadero, bretzel. ¿Han probado el pretzel?

Bibliografía:

McGee, H. La cocina y los alimentos: Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida. (2015). Debate. Madrid

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